Las vueltas que da la vida Daniel Cros

“Compartir mi música es el máximo regalo que puedo obtener”
Entrevista con el cantante Daniel Cros con motivo del lanzamiento de su disco Las vueltas que da la vida
01-04-2010

Rosazul Promo- ¿Cuáles fueron tus primeros pinitos en el mundo de la música?

Daniel Cros – Empecé a los diecisiete años, coincidiendo con la que se dio en llamar 'movida barcelonesa', como cantante y guitarra de Brighton '64. Fue una época muy excitante, todo era nuevo para mí.

R.P. – A partir de entonces, no abandonaste nunca tu gran pasión

D.C – Cierto, es increíble pensar cómo desde entonces toda mi vida he estado involucrado con el mundo de la música. Después de los Brighton estuve en un par de grupos más de pop-rock.

R.P. – Después comenzaste tu carrera como solista.

D.C – Sí, estudié en el Taller de Músics y también en Los Ángeles y en La Habana y me formé como músico profesional y, aquí estoy, queriendo hacer lo mismo que a los 17 años. Este es mi quinto álbum en solitario.

R.P..- ¿Poeta o músico?

D.C – La magia de unir las palabras con la música sigue siendo uno de mis juegos favoritos.

R.P..-¿Empresario o artista?

D.C – Para poder desarrollarme como artista he necesitado ser empresario. Es complicado vivir del arte, no niego que algunos lo consigan, pero otros, como yo, hemos de trillar, sembrar, recoger y volver a empezar.

R.P..- ¿Qué sería de tu música sin Cuba?

D.C – Tendría menos ritmo, sería menos caliente.

R.P..-También te ha inspirado el Poblenou, el barrio barcelonés donde vives...

D.C – El Poblenou supuso un cambio bueno en mi vida. Aquí creé mi productora y aquí me siento a gusto porque vivo cerca del mar, siento el aire de mar todos los días.

R.P..-La vida da muchas vueltas... ¿De ahí el título de tu nuevo disco?

D.C – Las vueltas... simboliza doce momentos esenciales en mi trayectoria, doce instantáneas de mis últimos quince años. Y sintetiza para mí la idea oriental de que lo único que no cambia en la vida es el cambio en sí mismo.

R.P..-¿Es una recopilación de tus mejores canciones?

D.C – Sí pero además he añadido nuevas versiones, he reescrito algunos arreglos y creo que he cantado mejor. La canción 'De par en par', que tenía un aire de blues en el disco anterior, la he reconvertido en bolero y estoy contento con el resultado. Creo que la prueba de que una canción es sólida es cuando funciona con diferentes géneros. Es un poco como una muñeca recortable a la que le pones diferentes vestidos: de faralaes, de princesa, de bruja…

R.P..-¿Qué caracteriza tu forma de componer?

D.C – Procuro mantener las formas tradicionales: lo que es un tango, es un tango. Está bien experimentar o fusionar, pero con los cimientos bien estructurados, no me gusta el bolero-cumbia-rap-ragga-mix. La fusión hace a veces perder el patrón original, yo procuro conocer y respetar ese patrón. Pero no soy un fundamentalista, como músico que soy me gusta el juego, puedo hacer una estrofa en guaguancó, el coro en bomba y no pasa "ná".

R.P..-¿Te gusta tu voz?

D.C – La voz es el termómetro del alma. Un cantante está tan desnudo...en estos últimos años he empezado a escucharme y he aprendido mucho sobre mi voz, entre otras cosas, a medirla en lo que vale. Voy aprendiendo a escucharme, a aceptarme y a convivir con el efecto horroroso de escucharse en un radiocassette y gritar: “¡Ese no soy yo!”

R.P..-¿Qué hay de las letras de las canciones?

D.C – El lenguaje es importantísimo y, lamentablemente, está sufriendo un proceso de empobrecimiento. Creo que los cantautores tenemos una gran responsabilidad en utilizarlo apropiadamente.

R.P..- Las letras tienen una gran carga emocional

D.C – Quiero expresar y entender lo que siento. He comprobado que, a veces, mis canciones tienen un matiz profético respecto a mi vida, por eso voy con mucho cuidado con lo que escribo. Aunque a veces no es hasta al cabo de un tiempo que se ilumina el sentido de lo que escribí tiempo atrás.

R.P..-¿Por este motivo no tienes tantas letras de desamor como en discos anteriores?

D.C – A pesar de que el desamor es más fecundo artísticamente que el amor, me gustaría no tener que escribir más sobre añoranza. Prefiero sentir la ilusión del amor que tiene que llegar, a recrearme en la desilusión del amor que no ha sido o que ya no es.

R.P..-¿Qué te gustaría transmitir?

D.C – Calor e ilusión por compartir. Compartir mi música es el máximo regalo que puedo obtener.

R.P..-Te interesan los temas esotéricos?

D.C – Sí, ¿quieres qué te lea la mano? !Veo que tienes muy buena salud! En la canción 'En la palma de mi mano' juego con el poema de Miguel Hernández de ‘Las tres heridas’ parafraseándolas con las líneas de la mano: 'la del amor, la de la vida, la de la mente' (en lugar de 'la de la muerte'). El esoterismo se ha trivializado, vulgarizado y encierra una sabiduría milenaria que no deberíamos menospreciar.

R.P..-¿Crees en el azar?

D.C – La vida es un pulso contínuo entre el destino y la lucha del hombre. Hay elementos determinantes que se marcan en el nacimiento, pero también creo en la rebeldía de las personas para generar nuestras propias oportunidades.

R.P..-¿Cuándo te podremos ver en directo?

D.C – Espero presentar el disco por toda España. La presentación será en Barcelona a finales de febrero en el Círculo Maldà, un espacio íntimo donde la comunicación con el público es muy cercana.

R.P..-Cuéntame la historia de esa rosa azul que tanto te ha inspirado

D.C – La rosa azul tiene para mí algo mágico, una suma de emociones y de romanticismo. Es como si hubiera sido ella la que me hubiera elegido para que le escribiera una canción.

R.P..- ¿Como va funcionando Rosazul, tu productora de música?

D.C – Me estimula mucho ver como va creciendo. Empecé yo solo y ahora somos ya seis personas. No sospechaba que iba a crecer tanto.

Barcelona, diciembre 2009

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